44. Dejarse llevar
Jaxon la besó suavemente en los labios, sintiendo la duda en su cuerpo; mientras Alba sintió un alivio inmenso con el contacto. El deseo que la consumía era palpable, una llama que ardía en su interior, avivada por el roce de su cuerpo. En ese momento, más que nunca, quería entregarse por completo.
Apartó un mechón de cabello de su rostro, revelando su cuello delicado, haciendo que la tentación fuera demasiado fuerte. Bajó la cabeza, rozando con sus labios la piel expuesta, delineando desde la