43. Enamorados
—¿Y ahora qué? —fue Alba, nerviosa, quien rompió el silencio.
Jaxon la miró a los ojos, sintiendo una oleada de emociones que lo inundaron: deseo, miedo, esperanza, incertidumbre; todo se mezcló en un torbellino confuso.
—No lo sé —respondió con firmeza, —pero quiero averiguarlo.
Ambos se quedaron callados, mirándose fijamente, sin saber qué más decir. La luna, en lo alto del cielo, iluminaba sus rostros, revelando la vulnerabilidad y la ilusión que se escondía en sus miradas.
De repente, Jaxon