30. Ayuda
El camino hacia el rancho transcurrió en silencio. Jaxon conducía con la mirada fija en la carretera. Alba, a su lado, jugaba con un mechón de pelo, observándolo de reojo.
Una vez en el rancho, la imagen era la de siempre: la tranquilidad de las tierras, la belleza del paisaje, el aire fresco y el olor a hierba recién cortada.
Estacionó el coche frente a la casa y ambos bajaron. Jaxon sacó su teléfono y marcó el número de Laura.
—Hola, Laura… Sí, sí… Tendré que quedarme unos días en el rancho y