29. Desconocido calor
Las palabras de su madre resonaron en el inexplicable silencio de la sala. Jaxon, acostumbrado a la ligereza y al sarcasmo, se sintió desarmado ante la sinceridad. Se quedó sin habla, procesando la información, la preocupación y el cariño.
—Pero… ¿y ahora? ¿Qué va a pasar con el rancho? —la pregunta le salió casi como un susurro.
Carmen suspiró. —No lo sé, hijo. Tu padre aún no lograba conseguir a alguien.
Jaxon cerró los ojos por un instante, sintiendo el peso de la obligación caer sobre sus h