26. Llamada inesperada
Se levantó de la mesa, sintiendo las lágrimas asomarse a sus ojos. —Me voy, me siento un poco mal ―hizo una mueca y se tocó el esómago.
—¿Qué? ¡Espera! —exclamó Jaxon intentando detenerla.
Alba le dedicó una última mirada, una mirada llena de dolor y confusión. —No te preocupes por mí, Jaxon. Diviértete.
Se despidió de ambos con un gesto rápido y salió del bar, dejando a Jaxon con la palabra en la boca, y a Danna con una sonrisa de triunfo. Se sentía humillada, dolida, traicionada, y las maldit