17. Noche de Estrellas
Auritz inhaló y dejó escapar una bocanada de aire. —Porque es la verdad, Alba. Y porque me preocupa.
—¿Te preocupa que yo me enamore de Jaxon? ¿O que él se enamore de mí? —contraatacó Alba, con la irritación palpable en el tono.
Auritz se giró por completo, mirándola con seriedad. —Ambas cosas. Los conozco a los dos. Sabes que ninguno de los dos está acostumbrado a relaciones serias, y esto, aunque sea fingido, es peligroso.
—¿Peligroso? ¿Por qué? Somos dos adultos con un acuerdo claro, Auritz;