10. La cena
Alba asintió, inquieta, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. —¿Qué propones?
Jaxon sonrió, con una chispa traviesa en la mirada. —Cena. En mi casa. Esta noche. Podemos planificarlo todo. Y, ya que estamos, te aseguro que mi nevera está vacía, así que… ¿te apetece cocinar? ―preguntó con una fingida inocencia.
Alba soltó una risa incrédula, negando con la cabeza ante el descaro. —Ya, ya. Acepto. A las ocho, porque tú y la cocina… ―hizo una mueca de asco: ―y, por cierto, no te libras de f