11. Verdades a media luz
Alba sonrió, disfrutando del caos organizado. A ella le encantaba organizar fiestas, la adrenalina de la preparación y la satisfacción de ver a la gente divertirse.
La noche avanzaba y, la llegada de Jaxon y Auritz interrumpió el ritmo desenfrenado de Alba. Auritz, con su habitual seriedad, saludó a Paula con un gesto de cabeza y se perdió entre la multitud. Jaxon, por otro lado, se detuvo, clavando su mirada en Alba con una evidente expresión de sorpresa en su rostro.
—¿Alba? ¿Qué haces tú aqu