9. Desayuno revelador.
—¿Qué haces aquí tan temprano? —preguntó Jaxon tratando de sonar natural, una naturalidad que a Auritz le pareció sospechosa.
—¡Mmm, qué bien huele! ¿Estás cocinando, Auritz? ―Alba ignoró a Jaxon deliberadamente.
—Sí —respondió Auritz con la mirada fija en su hermana.
—¿Y qué tal la noche, tortolitos? —les preguntó con una sonrisa pícara.
Alba miró a ambos, pero al final se quedó fija en los ojos de Jaxon, que de inmediato sintió la mirada inquisidora de Auritz sobre ellos.
—Bien, supongo —resp