Capítulo 32. Gemelos
POV Knox
La noche había sido una tortura. A pesar de que Lira había aceptado mi condición —dormir en la misma suite, en la misma cama—, la distancia emocional era un abismo. Dormí en el borde, sintiendo su calor en la oscuridad, sabiendo que mi presencia era solo una herramienta para su propia seguridad. Era mi primera derrota de ese tipo: obtener la posesión física sin la rendición de la voluntad. La verdad que le había prometido ahora pesaba más que cualquier mentira que pudiera fabricar.