Capítulo 32. Gemelos
POV Knox
La noche había sido una tortura. A pesar de que Lira había aceptado mi condición —dormir en la misma suite, en la misma cama—, la distancia emocional era un abismo. Dormí en el borde, sintiendo su calor en la oscuridad, sabiendo que mi presencia era solo una herramienta para su propia seguridad. Era mi primera derrota de ese tipo: obtener la posesión física sin la rendición de la voluntad. La verdad que le había prometido ahora pesaba más que cualquier mentira que pudiera fabricar.
La visita al obstetra esa mañana era nuestra primera aparición "íntima" desde el anuncio del embarazo, más allá del circo mediático. Era la prueba de que el "matrimonio perfecto" estaba cuidando de su "milagro".
Llegamos a la clínica en un silencio tenso, la atmósfera era tan fría como la suite. Lira estaba impecable, con el aura radiante que Frank había diseñado para ella. Yo llevaba mi máscara de esposo orgulloso. Por dentro, mi estructura mental seguía tambaleándose por su exigencia de d