Capítulo 88 Vine a pedir perdón.
Diego seguía tarareando.
Había estado cantando, desde canciones alegres hasta otras deprimentes, durante una hora. Sus ojos no dejaban de fijarse en Iván una y otra vez.
Había recibido una llamada para venir allí, y cuando llegó, Iván ni siquiera dijo una palabra, simplemente estaba ahí, sentado, en silencio.
¿Por qué estaba sentado? Diego lo entendía perfectamente. Probablemente estaba esperando agarrar a alguien en el acto.
Pero esas palabras, “agarrar en el acto”, no se atrevería a decirlas f