¿Qué tiene de especial que pasen tres meses?
Si ni siquiera puede controlar sus propios sentimientos a esa edad, entonces era una verdadera inútil.
—Si tienes tanta confianza, esperemos a ver —dijo Raina, con seriedad. Aunque el sol ya había salido, ella seguía sintiendo frío.
Si miraba a Iván, solo traía una camisa negra, con el cuello abierto, como si nada le afectara. Parecía que ni el aire frío lo tocaba.
—¿Y si te enamoras de mí? —preguntó Iván, con una voz tranquila.
El sol iluminaba su ca