Capítulo 77 No tienes que intentar complacerme tanto.
El aire de la mañana era fresco, pero el cuello de Raina estaba caliente.
Era su respiración, y él estaba tan cerca... Nadie podría imaginar que Iván tendría un lado tan infantil y consentido.
Raina sintió que su corazón daba un saltito, una sensación que no supo describir en ese momento, pero era como si no pudiera alejarlo.
Ella miraba cómo el resplandor del amanecer se volvía cada vez más brillante, tan brillante como... una herida abierta.
De repente, una imagen cruzó por la mente de Raina,