Capítulo 54 Yo no vendo a mi mujer.
—Iván, hablemos de condiciones, ¿qué necesitas para dejar en paz a Raina?
Noel se sentó donde había estado Raina; todavía sentía el calor de su cuerpo. Para él, eso ya era una gran satisfacción.
Iván presionó un botón para colocar el toldo.
Aunque quedaron a oscuras, no se quitó los lentes.
—¿El señor Silva sigue borracho o anda sonámbulo?
Noel ignoró la burla y fue directo.
—Iván, si quieres Altos del Centro, te lo doy.
Altos del Centro quedaba en el centro de la nueva ciudad. El mes pasado, t