—¿Mi amor? ¿Qué haces aquí?
Marta recibió a Noel con cara de que apenas se iba levantando, fingiendo que no se esperaba para nada verlo ahí.
A estas alturas, ya era una experta en el teatro y hasta le estaba agarrando el gusto al jueguito.
Noel, con una cara seria y más frío que nunca, le soltó de inmediato:
—¿Por qué no me contestas las llamadas ni los mensajes?
—¿Eh? ¿Me llamaste? —Marta soltó un bostezo de lo más natural—. Es que me quedé bien dormida y puse el celular en silencio.
Mientras