—¡Raina!
Al contestar, Noel pronunció su nombre con ese tono tan cargado de sentimientos.
—Marta me acaba de mandar unas fotos. ¿Tú se las diste? —Raina no estaba para rodeos ni para cortesías de ningún tipo.
El silencio de Noel lo dijo todo.
Raina sintió un nudo en la garganta que apenas la dejaba respirar.
—¿Puedes verlo? O mejor dicho... ¿tienes forma de...? —Las palabras se le trabaron. Tenía la mente hecha un nudo.
Raina no era de las que se quedaban mudas por los nervios, pero esta vez el