—Iván, no seas tan bueno conmigo. Me da miedo... —murmuró Raina, ya con las copas encima, mientras se colgaba de su cuello mientras él la cargaba hacia el auto.
—¿Qué es lo que te da miedo? —preguntó Iván en un susurro, tratando de seguirle el hilo.
Ella esbozó una sonrisa apenas visible.
—Me da miedo que...
Pero el sonido repentino de su celular le cortó la frase. Iván frunció el ceño al ver el número en la pantalla, pero no hizo ademán de contestar.
En lugar de eso, volvió a mirar a Raina.