—Eso no es asunto tuyo.
Esa había sido la misma frase de Noel. Fría, cortante, casi como un automatismo.
Raina aún recordaba aquel día lluvioso, con su corazón más frío que el clima.
Durante esos siete años, hubo ratos en los que Noel sí la quiso, pero también hubo demasiadas señales de que no era así. Ella, por pura terquedad, prefirió aferrarse a lo primero.
—¿Mm? —Iván le rozó el cuello con un beso leve, casi un roce húmedo que le dio cosquillas... y un leve pinchazo.
Raina reaccionó de golpe