Kian tenía pensado hablar y hacer miles de reclamos y preguntas, pero Annika corrió hacia él y se refugió en sus brazos, dejándolo mudo y haciéndolo reaccionar.
Tardó unos segundos en envolverla en sus brazos y abrazarla con fuerza, pero cuando lo hizo, el mundo se redujo para los dos. Todo se hizo polvo a su alrededor. En ese instante solo existían ellos en un mundo tan vasto.
Annika sintió una enorme tranquilidad, una emoción diferente la recorría y hacia que su corazón latiese con demasiada