La mañana llegó con suma rapidez, apenas les dio tiempo para ducharse, vestirse en tiempo récord e ir hasta el apartamento de Annika para tomar algunas de sus pertenencias y dirigirse al aeropuerto. El avión ya tenía que haber alzado vuelo, pero, por suerte, la secretaria de Kian retrasó el despegue tal como le ordenó su jefe hasta que este apareció, tomándola por sorpresa al llegar junto a una joven que se le hizo bastante familiar y le presentó como su novia.
Decir que no se sentía nerviosa,