Los siguientes días Kian estuvo sumergido de lleno en su trabajo, asegurándose de que todo marchara correctamente y no hubiese ningún inconveniente con la apertura de la nueva sede. Asignó varios ejecutivos, pero, mientras conseguía a un gerente que fuera confiable y estuviera a la altura del puesto, él debía asumir el mando.
Era poco el tiempo que tenía libre, aún así, las pocas horas o minutos se los dedicaba a Annika, a hacer que su relación se fortaleciera aunque fuese con el más mínimo de