Annika quería detener el correr de los días, pero estos mismos habían pasado con una velocidad inaudita, haciendo crecer la amargura en su corazón y en su alma.
No importaba que ella huyera e hiciera el intento de vivir su vida lejos de su familia, si siempre estarían como una sombra, deteniendo sus pasos cuando más se sentía feliz y segura, haciendo que volviera a encerrarse para que no dieran con su paradero, recordándole una vez más y de la manera más cruel que, por más que huyera, no tendrí