Más animada que hacía unos días y emocionada, Annika salió de su habitación al encuentro con el hombre que últimamente robaba sus suspiros. Estaba decidida a no seguir ocultándose y huyendo, después de todo, ella era libre y podía elegir el camino que más la hiciera feliz. Su padre era una sombra, pero aquello iba a cambiar y no iba a permitir que él siguiera siendo un obstáculo en su vida.
Se encontró con Kian en la sala, hablando y riendo animadamente con Alenka, antes de que él se fijara en