La joven tomó una profunda y larga bocanada de aire antes de empezar a leer las primeras líneas del acuerdo. ¿Cómo le pedía que no gimiera o se detuviera cuando tenía un vibrador muy cerca de su sexo, jugando con su cordura al ponerlo sobre su clitoris y luego alejarlo con toda la maldad que podía existir?
El sonido que hacía y las vibraciones que la dominaban no la dejaba concentrar, leía como si estuviera ebria. Pero ahí estaba, luchando con sus deseos, con el fuego que la corroía muy lentame