No me acerqué a César, a él se le notaban las ganas de acercarse. Mis suegros me recriminaban con la mirada, mi hermana estaba que me mataba y mi madre solo negaba. La cena transcurrió, todo iba perfecto, maravilloso, mi bebé estaba feliz.
Miraba a su padre y luego a mí, he ignorado las veces que siento su mirada y espero que no se dé cuenta cuando yo hago lo mismo, se veía más delgado, tenía un vaso de whisky en la mano, hablaba con Alejo, Carlos, Benjamín, Santos, Gustavo y el padre.
Aurelio