—Confesaste intimidades las cuales les compete a ti y a tu marido, arruinaste la imagen que unos padres tenían de su hijo. Engañaste a una hermana, la cual se sentía como una de tus mejores amigas, y dejaste mal parados a un par de padres; a uno en que no supieron criar a un hijo y a tus padres al ver que su hija se convirtió en una persona diferente. Tenías todo el derecho de decir la verdad, la intimidad no es una verdad para todo el mundo, nunca olvides que Cesar es el padre de tus hijos y e