Mentiras verdaderas (1era. Parte)
El mismo día
Londres
Prisión del estado
Blake
Phillip tenía una mente retorcida, con delirios de dios omnipotente. Ni siquiera el brillo de sus ojos azules podía anunciar lo que tramaba. Pero apelaba a que su deseo de libertad pesara más que cualquier rencor del pasado. Porque todos tenemos un precio, y él no era la excepción.
El silencio pesaba como si fuera una verdadera partida de ajedrez y los mirones de los reos aguardaban el siguiente movimiento. Finalmente, su voz rasgó el ambiente.
—Bla