Charlas, trampas y más (2da. Parte)
El mismo día
En algún lugar del océano índico
Cristal
La desesperación se filtraba por cada poro de piel al ver a David inconsciente. No tenía idea de cómo mantener un yate a flote, y lo peor: estábamos en medio de una tormenta que rugía como si anunciara la muerte si me quedaba de brazos cruzados.
Apenas recordaba algunas indicaciones de David cuando zarpamos de la isla, pero entre coqueteos y besos robados, mi mente estaba en blanco.
Respiré hondo, tragué las lágrimas y lo removí con desesper