Entre dos fuegos
Aunque afuera el sol derrite las piedras, dentro del dormitorio las brumas nos envuelven. La oscuridad se ha cernido sobre la casa de Ahmed Hassim, y presiento que solo es el principio. ¿Qué puedo hacer para ayudarle? Ignoro cómo manejar armas, no tengo nociones de defensa personal y mi pierna me falla en los momentos que más la necesito. Arrastro tras de mí a Basima, quien tampoco aporta beneficios. Al contrario, siempre que su mente nos juega sucio, salimos dañados. Soy una carga pesada en la