(Narra Amira)
Duele. Esto que estoy sintiendo no es humano. Es como si una mano me arrancase los trozos del corazón y, aun así, continuase viva. Todavía no ha pasado media hora desde que mi madre se ha llevado consigo a mi bebé, y ya le extraño. He imaginado durante mucho tiempo sus manitas tiernas y, ahora, que le he acariciado, su ausencia es más grande.
Palpo con los dedos el charco de sangre que se ha ido formando debajo de mí. Me pregunto si mi madre me habrá cosido bien o si me estaré mu