(Narra Ahmed)
Un millón de cosas se han quedado atrapadas en mi garganta. Ignoro cómo he podido dejara Amira allí, indefensa y con la responsabilidad de cuidar de mi hijo y de Basima; pero estoy consciente de que mi mejor estrategia es resistir en la línea de fuego. Cuando la puerta del escondite se ha cerrado, un escalofrío ha recorrido mi piel. No ceso de preguntarme si la volveré a ver alguna vez. Morir no me preocupa. Lo que me pone el alma en ascuas es pensar que alguien pueda dañarle.
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