Capítulo 45: Te protegeremos de los malos.
Aquella mañana el sol irradiaba en todo lo alto del firmamento, Luciana sentía que el corazón no le alcanzaba en el pecho de la dicha que sentía al contemplar a sus hijos jugando en el parque junto a su padre, corriendo de un lado a otro felices.
—Ven a jugar mami —propuso Dafne, y le lanzó un balón.
Luciana se inclinó, y agarró la pelota, y cuando se irguió, sintió algo metálico en su espalda.
—Tanto tiempo sin vernos mi querida Lu. —La voz de Albeiro le erizó la piel, un escalofrío la re