Le verja abierta de la mansión por dónde ya habían empezado a entrar algunas camionetas apareció en mi campo de visión y sentí mi corazón acelerarse aún más. Trague saliba tratando de reprimir los nervios.
-Es una mala idea, Damián- susurre sin dejar se mirar al frente.-No deberíamos estar aquí- lo miré con los ojos llorosos y él me dedicó una mirada fugaz antes de soltar un suspiro- Amor, nos van a encontrar muchísimo más rápido, Mía está de por medio, vayamos a otro lugar.
No respondió nada,