—Te dije que he preparado todo para asegurarla aún más— repitió desde el armario— No soy tan idiota como para ponerlas en peligro— salió del armario y caminó hacia mí que me encontraba en la cama con Mía.
—¿Y por qué mejor no nos quedamos aquí?— pregunté retóricamente, él siguió caminando hasta acostarse en la cama y resoplar.
Se acomodó hasta quedar de medio lado para poner sus ojos en mí, puso su mano sobre la espalda de Mía que estaba acostada en medio de ambos.
—Tengo razones para creer que