En un ataque de ira Damián arrojó la computadora al piso haciendo que está se destruyera en cuestión de segundos. Se levantó de la cama y empezó a caminar de un lado a otro con la furia recorriendo cada ápice de su cuerpo.
Fué mi culpa.
Por mi culpa esa maldita hija de puta se llevó a mi hija.
—La voy a matar— rugió y se encaminó a la puerta.
—Ella no está en casa, Damián— dijo Amelie haciendo que él se detuviera en seco.
—Carmen me dijo que...— la voz se me cortó y bajé la mirada ¡Maldición! ¡