-Adiós cariño- se despidió Carmen por milésima vez besando mis mejillas.
-Nos vemos en dos días, Carmen- le recordé riendo- no será mucho tiempo.
Hizo un ademán para restarle importancia a mis palabras y fué a despedirse de la bestia.
Estábamos todos en el recibidor despidiéndonos de las chicas, Carmen y Helen, quienes se irían por dos días para celebrar la navidad con sus respectivas familias.
Sí, dos días, es que Damián no era para nada flexible con sus empleados, pero aún así no podían queja