Era muy temprano, casi no había podido dormir y tan pronto como ví aparecer el sol por la ventana de la habitación, me levanté de la cama, me duche y luego bajé a la cocina con los zapatitos que ahora serían del bebé de Amelie y Hansel. Cuando llegué no había nadie en el lugar, era muy temprano y aún las chicas estaban en sus habitaciones.
Mientras esperaba a que hicieran acto de presencia, había preparado café y ahora estaba sentada sobre uno de los bancos altos de la barra americana, mis codo