Sabía que Alissa no deseaba ir a la fiesta. Por supuesto que notaba su nerviosismo e incomodidad. Estuve tentada a decirle que podía quedarse, pero me detuve antes de las palabras salieran de mi boca.
Manejé por las calles de la ciudad, rozando el límite de velocidad. Eso siempre me despejaba la mente y era justo lo que necesitaba para llegar con los ánimos renovados a la discoteca.
Saludé y le presenté a Mike a mi hermana, fingiendo estar de un humor que realmente no sentía. Debía mostrarme co