No diré que fue fácil. Ni siquiera podía llegar a fingirlo.
Definitivamente no fue fácil dejar de pensar en Adam. No fue fácil olvidar sus caricias y lo bien que se sentía el contacto de nuestros cuerpos. Sus besos, sus miradas. Su manera de llamarme hermosa y hacerme sentir de esa manera.
Era como si su esencia se fuese fundido en la mía. Quizás el tiempo parecía corto, realmente corto, pero lo que él me había hecho sentir era algo que iba más allá. Había tenido contacto con otros hombres ante