~Pov de Judith~
Después de un par de copas Dimitrik está menos tenso y está arrecostado casi por completo en el sofá.
—¿Y ahora qué sucederá?— pregunta con su voz cantarina.
Me parece ilógico que me guste el chico que está enamorado de mi mayor enemiga, suspiro.
— Mañana intervendrán los Gruber y los Belmont y habrá detenciones— contesto mientras también me acomodo con mi cabeza hacia atrás en mi sofá.
—¿Ella también irá a la cárcel?— inquiere él y veo de reojo que se acomoda mirándome fija