La llave me abriría la puerta de un baúl antiguo que estaba de decoración. En ella había millones de fotografías y documentos.
Descubrí que sus padres estaban vivos, nunca habían muerto como él contaba y que seguían viviendo en Inglaterra. Tomé un álbum de fotos, sin pensar lo que podría encontrar, empecé a hojear las páginas para ver las fotografías. Me llamó la atención de que en muchas de ellas de cuando él era pequeño aparecía un niño igual al hijo de Alexandra y Nicholas.
Eran idénticos.