Llegué a casa, abrí la puerta y al mirar hacia el cuarto de estar que estaba a mi derecha, vi que el pequeño Nathe venía corriendo a mis brazos. Sin dudarlo, acepté su cariño y le entregué el mío.
Bajé el desnivel con Nathe en brazos y me di cuenta de que Nicholas me estaba mirando serio y con cara de preocupación.
«¿Le habrán enviado el video?», pensé.
Antes de decir algo, me acerqué para saludarlo con un tierno beso.
De inmediato Nicholas le estiró los brazos a su pequeño y le pidió a la niñ