—Buenas tardes a los miembros de la prensa escrita, digital y televisiva —comenzó Valeria, barriendo la sala con su fría mirada—. Me encuentro esta tarde aquí, usurpando un espacio que no me pertenece por oficio, porque la dignidad de mi familia y la vida del hombre que amo han sido vulneradas por la bajeza de un complot que no pienso tolerar ni un solo segundo más. Deseo referirme, en primer lugar, al material audiovisual que ha inundado las plataformas digitales en las últimas horas. Quiero q