Mientras tanto, en la penumbra de la suite residencial, Valeria recibió una notificación idéntica en su propio terminal móvil: «Me voy a dormir a mi casa. Nos veremos mañana. Descansa». Valeria contempló el texto con los ojos entrecerrados por el cansancio físico, sintiendo una sutil extrañeza, ya que él solía llamarla por notas de voz antes de retirarse.
«Bueno, mi amor. Descansa tú también», contestó ella con brevedad. Apagó la pantalla y se acomodó entre las sábanas, pero una inquietud invis