En la sala de juntas principal de la agencia de K-pop, la tensión era insoportable. Min-ho, todos los chicos de la banda y el mánager Kim rodeaban la mesa, intentando descifrar la cronología exacta de los hechos de la noche anterior. Ji-hoon permanecía sentado en una de las sillas de cuero, con el rostro hundido entre las manos; el efecto de los narcóticos aún dominaba su sistema central y su cuerpo experimentaba temblores involuntarios, lo que le impedía articular ideas con claridad o discerni