Las primeras luces del amanecer del viernes comenzaron a teñir las paredes de la habitación con un tono dorado suave y difuso. Ji-hoon abrió los ojos lentamente, disipando la pesadez del sueño inducido por el cansancio. Al incorporarse despacio, apoyando el peso de su cuerpo sobre el codo para no generar movimientos bruscos, la vio. El efecto del sedante se había evaporado por completo. Valeria estaba sentada en medio de la espaciosa cama, con las piernas cruzadas y la espalda firmemente apoyad