La expresión de Luisa se ensombreció.
—Ser la doña de la familia Valdés no es tan fácil como crees. Si no puedes resolver el problema del financiamiento, lo mejor será que salgas corriendo cuanto antes. Luego no digas que no te lo advertí.
Luisa ya no podía fingir una sonrisa.
Había trabajado como una mula todos estos años para la familia Valdés. Después de tantos esfuerzos, apenas logró ver morir a su esposo, y justo ahora que pensaba quedarse con algo, ¡la empresa se metía en este lío! ¿Y enci