Cuando Sofía llegó por primera vez a la Universidad de Finanzas, Luisa no estuvo de acuerdo en que comprara un departamento cerca, así que siempre se había quedado en la residencia escolar.
Pero con la situación actual, seguir allí era imposible.
Subir y bajar escaleras era un tormento.
—Por ahora aguanta aquí unos días —dijo Leonardo Rivas con toda naturalidad—. El lugar donde vivas, que lo resuelva Elías.
—No hace falta —respondió Sofía—. El sitio donde me quede lo elijo yo, no voy a molestar