Leonardo dejó el vaso de whisky sobre la mesa, se puso de pie y dijo:
—Que tengas buenos sueños.
Salió del despacho cerrando la puerta tras de sí.
Elías miró la copa que todavía tenía medio vaso de licor. Finalmente la levantó y se la bebió de un trago.
Eran ya casi las doce.
En un salón privado del club nocturno, Julián Montes había terminado todos los pendientes y observaba a Alejandro, que miraba su celular una y otra vez. Dudó un instante antes de preguntar:
—Toda la noche has estado distraí