Pensándolo bien, de todos ellos, la más jodida era ella misma.
No tenía tiempo para preocuparse por el futuro de los demás.
Primero había que alejarse de Alejandro, agarrarse con fuerza al poder de Elías, mantenerse en el mismo frente que Mateo y, sobre todo, no buscarle pleito a Leo.
Así, por lo menos, se aseguraba de no morir de la peor manera.
Sofía, convencida de lo razonable de sus planes, se recostó tranquila en casa para seguir recuperándose.
Al anochecer.
Cuando Alejandro regresó a la ma